La Universidad de Stanford se suma a las grandes casas de estudio que están incorporando energías renovables para el abastecimiento de sus instalaciones. El primer paso que dio en esta dirección consistió en habilitar un sistema de recuperación térmica para calefacción y aire acondicionado.

Más adelante, en enero de 2016, especialistas de esa institución eligieron un sitio estratégico por su disponibilidad solar anual, cerca de Rosamond, en la región del alto desierto californiano del Condado de Kern, para construir la Central Solar de Stanford, una planta de energía que será inaugurada en diciembre de este mismo año.

Se espera que la planta produzca un pico de 67 megavatios de energía gracias a los más de 150 mil paneles solares instalados. Gracias a esta central, la mitad de la energía que utilice la Universidad de Stanford provendrá del Sol.

En 2014, otra Universidad, la de Cornell (Nueva York) hizo una alianza con una empresa dedicada a la construcción de plantas solares para que sus instalaciones dispongan de la energía de dicha fuente renovable.

Australia aporta otro ejemplo: la Universidad de Queensland instaló 5 mil paneles solares fotovoltaicos en las azoteas de cuatro de sus edificios. Además del aporte de energía, éstos dan toda clase de información y oportunidades a los estudiosos de las energías renovables, sobre todo en materia de data, áreas de interconexión y almacenamiento.

En el caso de la planta solar de la Universidad de Stanford, se espera que, en cuanto se termine su construcción, la ésta producirá un pico de 67 megavatios de energía. Ello, sumado a su sistema de recuperación de calor, permitirá a la universidad reducir en un 68% la producción de gases de efecto invernadero, equivalente a retirar 32 mil autos del parque vehicular.

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