Investigadores de la Universidad de Kumamoto, en Japón, lograron extraer biocombustible de microalgas de una manera rápida, barata y utilizando poca energía.

Actualmente, uno de los mayores obstáculos para reemplazar diésel por biodiésel es su alto costo de producción. De ahí que se busquen nuevas formas para obtenerlo. Una de estas nuevas formas la acaban de encontrar investigadores de la Universidad de Kumamoto, en Japón, quienes lograron extraer biocombustible de microalgas de una manera rápida, barata y utilizando poca energía.

Los científicos en Japón ya habían hecho experimentos para reducir el costo de la producción de biodiésel mediante el uso de campos eléctricos pulsados (PEF, por sus siglas en inglés) para extraer hidrocarburos de las microalgas. Por lo común, un PEF de milisegundos o microsegundos se usa para debilitar las paredes celulares y aumentar la permeabilidad, permitiendo la extracción de elementos que están dentro de la célula. Ahora, el equipo de la Universidad de Kumamoto (dirigido por el profesor Hamid Hosseini, de la Facultad de Ciencias de Energía Pulsada), usó un PEF de nanosegundos (nsPEF) para enfocarse en la matriz de las microalgas en lugar de hacerlo en las células. Un nsPEF usa menos energía que un PEF de milisegundos o microsegundos, y el método no es destructivo ni costoso como la técnica de secado tradicional para la extracción de aceite.

Los investigadores realizaron varias pruebas con nsPEF en la microalga Botryococcus braunii para determinar el campo eléctrico óptimo, la energía y la frecuencia de repetición de impulsos para la extracción de hidrocarburos. Se encontró que, utilizando poca energía, se podían extraer grandes cantidades de hidrocarburos de manera rápida. “Muchos procesos de extracción que se practican hoy en día utilizan un método de secado para extraer el aceite, que termina en la destrucción de las algas. Nuestro método no es destructivo y las microalgas son capaces de recuperarse después de que la extracción ha terminado”, aseguró el profesor Hosseini.

Por otro lado, un estudio de la Universidad de Cornell asegura que las microalgas no sólo proporcionan biocombustible, sino que se perfilan para ser “la próxima revolución verde”, porque combatirán el calentamiento global, el cambio climático y la inseguridad alimentaria. Al menos así lo asegura el ensayo “Microalgas marinas: clima, energía y seguridad alimentaria del mar”, elaborado por Charles H. Greene, profesor de Ciencias Terrestres y Atmosféricas de la Universidad de Cornell, y publicado en la revista Oceanography, en diciembre de 2016.

La investigación presenta una visión general del concepto de cultivo industrial a gran escala de microalgas marinas, las cuales podrían reducir el uso de combustibles fósiles mediante el suministro de biocombustibles líquidos de hidrocarburos para la aviación y las industrias de transporte marítimo de carga.

Una vez que el biocombustible se extrae de las microalgas, la biomasa sobrante es un subproducto rico en proteínas y altamente nutritivo que se puede agregar en alimentos para animales de granja domesticados; incluso, puede servir para seres humanos, según el estudio.

Fuentes
https://www.eurekalert.org/
https://www.eurekalert.org/

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