Según el Journal of Geophysical Research-Atmospheres, publicado por la American Geophysical Union, para el año 2050, Estados Unidos tendrá un peligroso 70% de incremento en los niveles de ozono durante los veranos. Esto significa que, para entonces, la población en zonas con exposición a niveles altos de ozono podría manifestar severos problemas de salud, aun cuando la exposición se dé por periodos cortos. Algunos de las afectaciones en la salud humana durante el verano irán desde tos e irritación en la garganta hasta asma, bronquitis o enfisema. Asimismo, habrá daño en plantas y cosechas. Para Anjuli Bamzai, director de la división de Ciencias Atmosféricas y Geoespacio de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos, realizar este tipo de estudios es fundamental para prevenir desastres. “Gracias a una serie de simulaciones, químicos atmosféricos, modeladores climáticos, modeladores regionales y desarrolladores de posibles escenarios de emisiones, se pudo demostrar que tener un balance en el control de las emisiones puede contrarrestar el aumento en la temperaturas futuras, así como las emisiones y radiaciones solares que debilitan la capa de ozono”.

Fuente: eurekalert

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