Un nombre que suena igual: Jon Snow y John Snow. El nombre del célebre personaje de la serie Game of Thrones, Jon Snow, comparte nombre con el padre de la epidemiología sanitaria, John Snow. Sin las conclusiones lógicas a las que llegó John Snow, probablemente no existiría como tal la epidemiología energética.

¿Quién fue realmente John Snow?

Nació en 1813, en York, Reino Unido. Como médico, llegó a ser tan destacado anestesiólogo que, en 1853, fue el responsable de administrarle cloroformo a la reina Victoria durante el parto de su hijo, el príncipe Leopoldo.

Antes de la epidemiología, las enfermedades brotaban y dañaban sin que hubiera un control real sobre ellas. Nadie, antes de John Snow, pensó en hacer mapeos, analizar el comportamiento sanitario y de salud entre poblaciones, hacer comparaciones y estadísticas, analizar desde diversos criterios algunos factores “ajenos” a la enfermedad y su relación con ésta o su propagación. Las epidemias arrasaban sin remedio alguno.

En su época, los brotes de cólera eran tan temidos como esperados. Pero Snow, que llevaba años investigando sobre esta enfermedad, pensaba que había un agente capaz de autorreplicarse y que, al ser excretado por los pacientes, de alguna forma lograba ser consumido por otros, posiblemente por medio del agua.

Snow comenzó a probar su hipótesis y cuando, en 1854, un brote mató a 550 personas cerca de su casa en apenas dos semanas, él ya tenía muchos años estudiando el comportamiento de la enfermedad y sus posibles vínculos con el agua. Snow cambió la historia gracias a que intervino en ese evento. Decidió hacer un mapeo de las muertes y entrevistar a los habitantes de esa zona. Descubrió que casi todos los decesos habían sucedido en un área muy delimitada. ¿Qué hábitos tenían los vecinos enfermos? ¿Y los sanos? ¿Cuál era la ruta cotidiana de los que fallecieron lejos de esa zona? ¿Por qué los que bebían de una bomba de agua no habían enfermado y los que bebían de otra, sí? Las respuestas lo llevaron a identificar, finalmente, la bomba de agua contaminada de cólera.

Usó el mapa como muestra científica de que ahí estaba el foco problemático para la comunidad. Al remover esa bomba, se estaba tomando la primera decisión de salud pública surgida a partir de datos sólidos provenientes de observación, análisis, mapeos… La epidemiología estaba naciendo. Y ahora, en pleno siglo XXI, la epidemiología energética es una especialidad que promete hacer tantos cambios en el terreno de la energía como la epidemiología médica en el campo de la salud pública.

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